Google+ SAN MARTÍN DE LA TERCIA : PROHIBIR

jueves, 25 de octubre de 2012

PROHIBIR


     La mayoría de las palabras que comienzan con “pro” tienen un significado positivo y sin embargo “pro-hibir” se puede referir a lo mejor o peor según como se mire y cada uno piense en algo prohibido a ver sino le gustaría hacerlo.
    Cada vez se utiliza más “prohibir” y sin embargo es una palabra que debiera quedar en desuso, porque no fuera necesaria para protegernos de lo malo y favorecer lo bueno.
    La forma de conseguir lo anterior sería que la tolerancia y el respeto guiaran nuestros comportamientos y actitudes hacia los demás.

    Estos comentarios vienen a cuento porque estos   días se esta hablando mucho de la ley que prohíbe fumar tabaco en determinados lugares públicos basándose en la necesidad de proteger la salud de los no fumadores, esto es posible, pero nos encontramos que bajo la apariencia de defensores de la salud o de la libertad, valores que todos reconocemos y que no necesitan leyes prohibitivas, se utilizan como amenazas hacia los otros, cuando si estamos de acuerdo en el derecho a la salud y a la libertad con solo aplicar la tolerancia y el respeto no seria necesario recurrir a leyes prohibitivas.
Esto lo digo sin haberme fumado hierba alguna prohibida, pero como tengo mis dudas sobre la eficacia de lo dicho anteriormente dejaré estas buenas intenciones para otra ocasión.  
    Lo que si me temo es que los efectos colaterales de esta prohibición pueden ser más nocivos para la sociedad en general que los que se eviten.
   
    La sociedad actual esta estructurada sobre la familia y su ámbito es el domicilio familiar, que actualmente es pequeño y caro, siendo la convivencia entre las parejas cada vez mas difícil, si además añadimos una división de espacios en le caso de fumador y no fumador algunas de las relaciones entre la pareja y las hay de muchas clases, tendrán que hacerlo con mascaras de oxigeno u otro artilugio similar lo cual tiene algunos inconvenientes aunque quizás tenga alicientes impensables hasta ahora.

    La otra relación básica es la de los amigos, aquí también se presenta un grave problema, aunque al ser mas amplio el circulo en que se desarrolla, se puede aprovechar para eliminar a alguno que le huela el aliento o hable mucho, poniéndoles una escafandra sin orificio, pero de todas formas al salir en grupo habrá que utilizar alguna protección por la calle o en locales, en el primer caso los no fumadores se colocarían mascaras de oxigeno para protegerse de todos los humos que se sueltan y también para no hacer caso al pelma de turno a algún acreedor que te llama del otro lado de la acera.

    Cuando se entre en un local la mascara de oxigeno con su deposito de humo se la colocarán los fumadores para que el ambiente se mantenga limpio.

    Habrá que hacer muchas innovaciones en estos elementos para adaptarlos a las situaciones que normalmente se producen entre los componentes de grupos de amigos, inicios de relaciones de parejas entre sexos diferentes o iguales, pero sin duda la más problemática sería entre fumadores y no fumadores.

   

    Ahora el dilema no es tanto si se come o no la manzana sino cómo se come con escafandra.



Por José Luis Fernández Suárez